Bienvenidos queridos feligreses de la Parroquia de Santo Tomás Apóstol. Reciban un saludo de paz y esperanza en este III Domingo de Pascua.
El Evangelio de hoy, Lucas 24, 13-35, nos presenta a los discípulos de Emaús. Iban caminando tristes, confundidos y sin esperanza, pensando que todo había terminado con la muerte de Jesús. Pero mientras avanzaban en medio de su dolor, Jesús Resucitado caminaba junto a ellos, aunque no lo reconocían.
Cuántas veces también nosotros caminamos así: preocupados, desanimados, cargando problemas familiares, enfermedades o dificultades económicas, pensando que Dios está lejos. Sin embargo, hoy el Evangelio nos recuerda que Jesús nunca abandona nuestro camino; Él camina a nuestro lado aun cuando no lo vemos.
Cuando Jesús les explica las Escrituras, el corazón de los discípulos comienza a arder nuevamente. Y al partir el pan, sus ojos se abren y lo reconocen. Esto nos enseña que encontramos a Cristo especialmente en la Palabra de Dios y en la Eucaristía.
Hoy el Señor quiere encender también nuestro corazón apagado, devolvernos la alegría y recordarnos que después de la cruz siempre llega la resurrección.
Si hoy estás triste, cansado o sin fuerzas, no dejes de caminar. Jesús va contigo. Y cuando parezca que todo termina, Él puede transformar la noche en amanecer.
Que en esta Santa Misa reconozcamos al Señor al partir el pan y salgamos renovados, llenos de fe y esperanza.
Dios bendiga a cada familia de Santo Tomás Apóstol. Feliz Domingo de Pascua.



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