Bienvenidos, queridos hermanos y hermanas de la Parroquia de Santo Tomás Apóstol. Reciban nuestro cariño y cercanía espiritual. Como comunidad de fe, seguimos orando por cada una de sus necesidades, por sus familias, por los enfermos, los que sufren, los que están solos y por todos aquellos que necesitan sentir la presencia amorosa de Dios en sus vidas.
En esta solemnidad de Corpus Christi, Jesús nos recuerda una verdad maravillosa: Él no quiso quedarse lejos de nosotros, sino permanecer para siempre en la Eucaristía. Cuando dice: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”, nos invita a acercarnos con fe al altar, donde encontramos no solo un símbolo, sino su presencia real, viva y salvadora.
La Eucaristía es el alimento que fortalece nuestra alma, sana nuestras heridas y nos da la esperanza de la vida eterna. Cada vez que recibimos a Jesús con un corazón dispuesto, Él permanece en nosotros y nosotros en Él.
Que esta celebración renueve en todos nosotros el amor por la Santa Misa y el deseo de buscar siempre a Cristo, el Pan de Vida, que nos sostiene en el camino y nos conduce a la vida eterna.
¡Feliz Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo! Que Jesús Sacramentado bendiga abundantemente a todas sus familias. Amén.



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