Hay un momento en Ezequiel 34 que detiene todo. Dios está mirando a su pueblo y lo que ve no es un rebaño bien cuidado. Ve ovejas dispersas por los montes. Débiles sin que nadie las fortalezca. Heridas sin que nadie las cure. Perdidas sin que nadie las busque. Y señala directamente a los pastores. Los que tomaron la leche y la lana y las mejores ovejas para sí mismos. Y dejaron el rebaño a su suerte.
En este episodio de Café con Cristo entramos en uno de los textos más directos y más urgentes de todo el Antiguo Testamento. Ezequiel 34 no habla en parábolas. Habla con una claridad que incomoda porque nombra algo que en cada generación vuelve a ocurrir. El liderazgo que se sirve a sí mismo en lugar de servir. Y la promesa más extraordinaria que ese fracaso produce. Porque cuando los pastores fallan Dios no manda a otro pastor. Dice algo que cambia todo. Yo mismo buscaré a mis ovejas.
David Bisonó es el cafetero mayor y su conductor en este programa en vivo desde Orlando, Florida por EWTN Radio Católica Mundial.



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